Niñitos enamorados querían fugarse a Africa para consumar su amor*

Les confieso que soy un romántico. Sí. Me desvivo por una mujer por el sólo hecho de que me guste un poco, y mato si es necesario, si es que a ella yo le gusto de vuelta. Claro que sí, porque el amor es ese sentimiento que nos mueve, el amor a la vida, a lo que uno hace, a los hobbies, etcétera, que llega a su punto máximo en el amor más importante, el de verdad. Ese de andar de la mano, darse besos, y cosas por el estilo.

Por eso lloré hoy con esta historia. Porque estos niños son poesía en vida, en serio! Porque para ellos no existió barrera alguna, y, sobre todo, porque todo les nació por inercia. Como deben ser este tipo de cosas.

Porque en Hanover, Alemania, dos niñitos empacaron sus cosas y decidieron emprender un viaje. Mika, de seis años, y su mini novia, Anna-Bell, de cinco, pensaron que su noviazgo debería pasar a términos más serios, y qué mejor que Africa para tales casos.

"¿Africa? ¡Pero eso queda más lejos que el colegio! ¿o no?"

Para el largo viaje, llevaban en su equipaje lentes de sol, muchos flotadores, ropa veraniega y algo de provisiones. Con sus maletitas con ruedas, caminaron un kilómetro hasta la estación de tren de Hanover, la cual iba a dejarlos en el aeropuerto. La parejita iba en compañía de la hermana de Mika, Anna-Lena, quien sería la téstigo de la boda.

Eso sí, llevaban tanto aparataje, que los guardias de la estación de trenes notaron algo sospechoso, así que avisaron a la policía la que finalmente tomó a los niños y los llevó a la estación de policía, dando aviso a sus padres.

Y aquí están: el de negro es Mika, la niñita a la izquierda es la novia, y la del medio la hermana

Los niñitos argumentaron que no le avisaron a sus papás porque pensaron que estarían sólo un rato en Africa. En el continente, querían casarse y luego tomar sol y nadar, como toda una luna de miel. La idea nació de Mika durante un inspirador viaje en invierno a Italia.

Como premio de consuelo por haberles arruinado la fiesta, a los policías se les ocurrió la magnífica idea de darles un tour por las dependencias de la comisaría, lo que me parece francamente una falta de respeto.

Y la historia termina ahí. No tiene un final feliz, pero nos da una tremenda enseñanza, que desde hoy la recordaré por siempre: si quiero casarme en Africa, no llevaré tantos artefactos de playa.

*Sí la nota le provocó a más de alguno arcadas, lo entiendo perfectamente. Cuando quiero ser cursi, puedo llegar a niveles vomitivos.

Fuente: guardian.co.uk

3 comentarios:

Hola!
Muchas gracias por tu comentario!
Siempre es grato recibir buena onda.
Oye tu blog está muy bueno!
Leí el de los niñitos..que cosa mas linda!
Que loco que hay tantas noticias en el mundo y en nuestros medios nacionales sale pura basura negativa.

Te mando un abrazo. Felicitaciones por tu sensibilidad.

Ah, y tienes razón...tengo un poco botados mis blogs...estoy en los ultimos años de carrera y ha sido un poco colapsante todo.

Saludos!

Otra cosa! vi que leiste a Mackenna! Es hermoso su libro...no se si has leido a Bertoni, pero tiene la misma onda..tb es buenisimo!

Eso era todo!
:)

Periodismo pues!
Somos colegas!
bueno casi, a mi me falta este año aun...

Bertoni...puede ser "Jóvenes buenas mozas"
es un libro chiquitito muy similar a lo que hizo Mackenna. (de hecho le pregunté si se habia "inspirado" en Bertoni pero según él ni lo ha leido...hummm)

Saludoooos!

Blogalaxia Blog nombrado Blog del Día el 20/04/09